El desierto de Rajasthan – 2° día en Jaisalmer – 21 OCT 2016

Un día más en la India, tenemos la sensación de que ya somos locales, adaptados al calor (sudamos menos) y conscientes de las peripecias de los comerciantes…nos levantamos un poquito más descansados pensando en el día-noche que nos depara.

Recogemos todas las cosillas desperdigadas y las encajamos de forma estratégica en la mochila, bueno…muy estratégicamente e incluso embalsándolo prácticamente dentro de ésta.

Cogemos las mochilas y bajamos las escaleras del amarillento hotel y vamos a recepción. Realizamos el check-in y check-out a la vez, porque el día que llegamos nos dijeron que no hacía falta y que nos relajáramos en la terraza. Pues nada, rellenamos, firmamos y pagamos. Todo en este caso, la excursión de la tarde-noche y el alojamiento. Nos guardan las mochilas bajo recaudo en una óscura trampilla bajo las escaleras de la entrada y nos vamos a hablar con el mánager.
Este nos indica que vendrá un guía local a enseñarnos la fortaleza de Jaisalmer.

Así fue, en 10 minutillos apareció un hombre de 55-60 años con un bigote de los más peculiar y con el “rasca-rasca” en el entrecejo, como dirían algunos que yo conozco. El hombre se presenta, no me acuerdo del nombre pero tampoco me importó demasiado ya que se nos iba a olvidar en cero coma.

Elevamos anclas y a caminar. La entrada de la fortaleza estaba a 5 minutos caminando y mientras el hombre nos iba introduciendo en la historia de Jaisalmer. La fortaleza es una pasada!! Hay varios torreones, mucha piedra bien puesta y todo de un color amarillento casi dorado, muy de la zona. El hombre nos realiza un recorrido de los más interesante entre las callejuelas y nos explica el máximo de detalles posibles, incluso porque en las casas de Jaisalmer hay un ganesha pintado, resumiéndolo sería para venerar con buen karma el matrimonio.

Dentro de este hay varios templos y el hombre nos indica de forma reiterada en cada uno de ellos si queremos entrar pero pagando. Como estamos hasta el higo de templos y de pagar por todo, decidimos que continúe la ruta para callejar y ver más detalles. Las balconadas y puertas son una pasada, el detalle de éstas esta medido al máximo detalle posible.

Tras hacer el recorrido por dentro de las murallas el hombre nos introduce en el casco antiguo al lado de la muralla. Bua que pasada! Nos lleva hasta los havelis de los maharahás, estos si que tenían detalles….mola mil! Según nos explica, estos maharahás tenían tanta pasta que como no habían bancos invertían en los havelis haciéndose impresionantes.

Acabamos de ver esas casas tan bonitas y volvemos al hotel. En teoría a las 1:30 pm nos íbamos y el mánager nos dijo que descansáramos que vendrían un poco más tarde y eso hicimos, nos relajamos en unas camas y unos 45 minutos después nos ponemos en marcha.

Esta vez aparece un personajillo repeinado y vestido de verde militar, coge una caja con botellas de agua y unos sharia rosas y todo esto lo mete en un jeep. Vamos y nos subimos, nos presentamos y nos indica más o menos las ruta.

Primera parada, el cementerio de los maharahás. En este sitio hay que pagar y el conductor nos indica que esta pagado pero que las cámaras de fotos se pagan con 100 INR cada una. El tío paga al de la entrada y negociando se queda con los 200 INR de las cámaras, en fin, son unos personajes y piratas de mucho cuidado. Pero el sitio era muy guay y hacía un sol de justícia. Y a nosotros nos encanta el sol puñetero…. Hacemos fotos y para el jeep.

Segunda parada, unas pequeñas casas de barro donde todavía vive gente en el desierto. No nos gustó demasiado y decidimos seguir rápidamente.

Tercera parada, Kuldhera…creo que se escribía así…lo siento. Esta era una casa donde hubo una disputa familiar con el maharahá, ya que éste quería a la chica y esta no quería…así que a todo el pueblo lo chutaron fuera, rollos de amoríos.

Cuarta parada, Oasis…bueno más que oasis era una pequeña charca al lado del pueblo anterior, bastante caca.

Tras esta continuamos nuestra ruta hasta el punto de recogida con camellos Si con camellos animales.
Nos endinzamos por la carretera del desierto durante unos 40 km más hasta un lugar muy apartado donde estaban los camellos estiraícos en el suelo.

Allí nos hacen un turbante rosa para no sufrir demasiado por el camino y nos subimos en los camellos. Manu bautizó a su camello como Marilyn Manson, Marilyn para los amigos, porque no sabía si era chica o chico.

Tras alguna peripecía subimos a lomos del camello y nos ponemos en marcha con 6 camellos más y dos personajes nuevos.

El sol pegaba de lo lindo pero como estamos adaptados al medio ya lo aguantamos mejor. El safari constaba de aprox. 1:30h en camello hasta nuestro lugar dormitorio, al lado de la dunas.

Nos bajamos de los camellos y el camellero nos indica que debemos correr para ver el atardecer desde una duna concreta. Fundiendo por la arena llegamos a la duna preferida del camellero y allí disfrutamos haciéndonos muchas fotos. Ya volvíamos donde los camelleros y nos dicen que nos tomemos nuestro tiempo y que nos avisarán…pues allí en la arena sentados, de pie de todas maneras estuvimos charrando y viendo escarabajos como pasaban y se acercaban curiosos a los invasores, nosotros.

Cerca de las 19:30h nos llaman para que vayamos a una zona cerca de un gran árbol, y que nos sentemos sobre unas estructura de cama para cenar.

Nos sentamos mientras vemos como están cocinando con fuego la cena. Nos traen unos aperitivos, como unas cortezas y un poco más tarde nos traen pokaras, que es tempura. Estaba súper rico, ay!! Se me olvidaba que nos dieron chai al inicio y esta riquísimo!

Seguidamente empezamos a hacer fotos al cielo perfectamente estrellado, parecía una habitación que le hubieran puesto una foto artificial, era espectacular el cúmulo de estrella y se apreciaba la vía láctea. El conductor del jeep nos dice que le acompañemos que nos montaran las estructura de las camas para que podamos ver las estrellas tranquilamente mientras terminan de cocinar.

Allí Puchi lo peta y hace unos fotones muy guapos de las estrellas y paisaje, y todo esta a óscuras, por supuesto.

No lo he comentado pero…estamos completamente a óscuras, mogollón de bichitos, en medio del desierto y con 5 indios que hemos conocido hace menos de 3 horas… con la vida a tope!

Al cabo de un buen rato nos avisan que subamos a la duna para cenar y eso hacemos. Sentados en las “camas” y a súper óscuras, nos traen unos platos metálicos con mini departamentos llenos de comida, sino me equivoco es el famoso thali de la zona. Éste está compuesto de dhal, vegetariano de brócoli y cebolla, con una salsa amarillenta, arroz y el chapati. Repetimos dos veces y alguno tres. También nos trajeron un Chili de puta madre, picaba un montón pero estaba buenísimo. Lo que pica cuando entra pica cuando…ya sabéis.

Tras la cena nos hacen la cama en las estructura y nos poneme un súper nórdico porque en el desierto de noche hace mucho frío. Nos metemos en la cama metiéndonos previamente en los sacos sábanas y ahí a la intemperie, haciendo vivac en el desierto del Rajasthan. La sensación es brutal y mirando un cielo llenos de todas las estrellas…alguno ya ronca.

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